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Y de repente… toca parar

Y de repente… toca parar

Es una situación sin precedentes. Incluso si le preguntamos a nuestros mayores, no recuerdan un escenario similar de este calado. Toda actividad se paraliza, se aplaza o se pospone hasta ver el alcance que tendrá y su evolución. Y es que el coronavirus ha trastocado nuestra vida y de repente… toca parar. 

Quizás era algo previsible, tal y cómo se ha desarrollado en Italia, pero aún así nos ha cogido con el paso cambiado, algo difícil de concebir en pleno siglo XXI. Nuestra rutina frenética se trastoca, las prisas se quedan en el arcén y lo que consideramos nuestra armonía habitual se sale del guión establecido.

Produce un sentimiento de incertidumbre, de desasosiego e intranquilidad. El cese de la actividad parlamentaria, el cierre de colegios y universidades, las recomendaciones de quedarse en casa, la caída de la bolsa…genera un diálogo interno que nos hace reflexionar sobre lo vulnerables que somos frente a un enemigo invisible. 

Dentro de nosotros está el poder de aceptarlo con serenidad y sensatez evitando, por ejemplo, el colapso de las urgencias, informándonos en los teléfonos indicados para recibir la información que nos tranquilice y evitar desplazamientos o encuentros innecesarios.

En esta crisis que nos tambalea, el personal sanitario está realizando una labor admirable que merece todo nuestro reconocimiento, dedicando jornadas de trabajo interminables y un esfuerzo sobrehumano que responde a una profesión en la mayoría de los casos vocacional.

 

Pero la fortaleza del ser humano está en su rápida capacidad de reaccionar y adaptarse a las circunstancias. En estos momentos tenemos que integrar el desapego en nuestras vidas, considerar que será algo temporal y seguir las recomendaciones de las autoridades sanitarias. No nos queda otra, hay que ahondar en nuestra capacidad de ver el vaso medio lleno e intentar afrontar con espíritu sereno este giro radical de la realidad que se produce ante nosotros.

Durante estos días, desde Yo Soy Mujer trabajaremos para aportar soluciones e ideas que hagan más llevadera la situación compartiendo contenido útil que contribuya a dar valor y a proporcionar un enfoque informativo, riguroso y positivo antes tales circunstancias. 

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La vida es el regalo más preciado que tenemos y debemos apelar a la responsabilidad para contribuir a frenar la propagación del virus adoptando las medidas preventivas recomendadas desde las administraciones. Quedarse en casa es la mejor opción y para concienciar de esta premisa ha surgido en las redes sociales el movimiento #Yomequedoencasa que hace un llamamiento a adquirir este compromiso para atajar cuanto antes el momento que nos ha tocado vivir.

De repente la vida nos ofrece tiempo. Podemos tomarlo como una oportunidad para reflexionar, para estar en casa de forma tranquila, compartir tiempo de calidad con nuestros hijos, retomar actividades en el hogar que teníamos aparcadas o reprogramar algunos aspectos de nuestra vida. Toca parar el ritmo agitado y mirar a nuestro interior. Quizás serán días en los que, al bajar en ritmo de actividad, cambiemos también nuestra escala de valores. Son momentos de reforzar nuestros cimientos, hacerlos más sólidos y confiar.

Redactado por: Esther Lara

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