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Raquel Pozo, tendera en el Mercado de Bailén: “Viene mucha gente nueva. Las ventas se han duplicado”

Raquel Pozo, tendera en el Mercado de Bailén: “Viene mucha gente nueva. Las ventas se han duplicado”

Adaptarse o morir. Aunque suene a tópico, en tiempos como los que corren ahora mismo, la frase cobra su máximo sentido. Cuando el mundo se detiene, solo los que saben adaptarse a las nuevas situaciones sobreviven. Como si de la selección natural de Darwin se tratase. Eso han debido pensar los comerciantes del Mercado de Bailén, que han puesto en marcha un servicio conjunto de entrega a domicilio para que la actividad del mercado y el abastecimiento de sus clientes sigan activos. Sobre esto hemos hablado con Raquel Pozo, que además de tener un puesto de fruta en este mercado es la presidenta de la Asociación de Comerciantes de Bailén.

Y es que esta extraordinaria situación se vive de diferente manera según las zonas. Si hace algunos días los tenderemos del Mercado de Atarazanas nos comentaban como habían bajado sus ventas, Raquel nos cuenta una situación muy diferente. A causa del confinamiento, que ha cerrado una gran cantidad de comercios y ha abarrotado las grandes cadenas de supermercados, muchas personas que nunca antes hacían sus compras en este mercado se acercan a él para descubrir las maravillas del servicio personalizado que ofrece.

 

En palabras de Raquel, que quiere “darle la vuelta a la situación triste y de decadencia que considera que el gran público tiene en la calle sobre los mercados”, el de Bailén “está activo”. Nos cuenta que “no hay aglomeraciones pero sí que se está vendiendo. Este mercado es grande y no se amontonan las personas para hacer sus compras, pero no significa que no haya”.Y es que su móvil, como el del resto de los comerciantes, no para de sonar, tanto con llamadas como con mensajes de chat, de los clientes de toda la vida y de algunos recién llegados para realizar la compra.

La solidaridad entre los tenderos también se hace patente, ya que entre ellos han coordinado un sistema de entrega conjunta para ahorrar viaje, costes y, por consiguiente, reducir el riesgo de contacto para todos. Así nos cuenta Raquel Pozo la situación que se está viviendo en el Mercado de Bailén.

¿Se ha notado esta crisis en el mercado?

En el mercado ha cambiado el público, teníamos muchos abuelitos y personas con trabajos de horario flexible que les permitía venir. Ahora, como todo el mundo está en casa, viene mucha mas variedad de público: gente que no conocía el mercado, de todas las edades; otros a los que les pilla cerca de casa y están probando. Todo el mundo está bastante contento con el trato y los productos.

¿Se ha percibido en las ventas esta situación?

“Mis ventas se han duplicado”

Mis ventas se han duplicado. Hay menos sitios donde comprar y los supermercados están siempre abarrotados.. mucha gente es consciente de que son un gran foco de infección porque hay más gente y tienen grandes conductos de aire acondicionado. El nivel de visitas aquí no está como nuestro mercado normalmente, que tiene mucha demanda. Pero sí que estamos recibiendo muchos pedidos a domicilio y para recoger.

¿Qué cambios habéis adoptado en el mercado a raíz del confinamiento?

Principalmente, el servicio a domicilio y el coger los pedidos por teléfono. Los pedidos a domicilio están saliendo solos. La gente busca en internet sitios para comprar con este servicio y nos encuentra.

En mi caso, cuando esto empezó les dije a mis clientas fijas, sobre todo a las más mayores, que les llevaba la compra a casa. Pero han aparecido nuevos clientes que han buscado alternativas al supermercado para abastecerse. Yo hacía servicio a domicilio antes, pero poquísimo.

“Los pedidos a domicilio están saliendo solos”

¿Cómo puede un cliente hacerte un pedido para recibirlo en casa?

Primero, me encuentran por internet y redes. Por esa vía me preguntan sus dudas y, una vez que ya les resuelvo todas, les pido que me hagan el pedido por WhatsApp. Trabajo de cara al público y no puedo estar atendiendo al teléfono continuamente. El teléfono es 676 26 73 56.

¿Cómo se hacen los pagos y las entregas?

Se puede pagar con tarjeta, que tengo datafono inalámbrico, o en efectivo. Les digo la cantidad exacta cuando hacen el pedido para que lo tengan preparado cuando lleguemos. Todo se hace extremando las medidas de prevención.

¿Existe un pedido mínimo?

Para que el envío salga gratuito, sí. En mi caso, serían 30 euros. Si no se llega al mínimo, el coste del envío varía dependiendo de lo cerca o lejos que sea la entrega, con un precio de 3 a 5 euros.

¿Qué puestos están llevando a cabo este tipo de ventas?

En general, todos. Depende de cada negocio, si le sale rentable o no. En mi caso, la venta cara al público me va muy bien, pero también envío a casa porque hay personas que no pueden venir o les da miedo. También, nos estamos uniendo todos los compañeros para hacer los pedidos conjuntos. Sobre todo, para las carnes que necesitan un transporte isotérmico.

 

¿Cómo llevas tener que ir a trabajar y exponerte cada día?

“Voy del trabajo a casa”

Cuando más temor tengo es cuando voy al mercado mayorista; en Mercamálaga hay mucho contacto con la gente. De cara al público tengo un mostrador con bastante distancia y estoy más tranquila.

No temo ponerme mala, porque soy joven y estoy sana, pero temo contagiar a alguien. Por eso, estoy evitando visitar a mi abuela y a mi madre. Voy del trabajo a casa.

¿Qué sensación percibes en los clientes?

En general, estamos siendo bastante responsables. Muchas personas vienen a comprar a sus familiares mayores y no compran para dos días, sino para una semana entera. Todo esto lo considero una señal de responsabilidad.

Venir a comprar es de las pocas cosas que está autorizada, ¿os habéis convertido un poco en el lugar de desahogo del barrio?

Personalmente, procuro hablar lo menos posible y evitar el contacto. Pero por lo que he visto, la gente es muy consciente de que vienen a comprar y, cuando terminan, se van. Sin más.

No estamos todos”, lamenta Raquel. Los problemas personales, el cuidado de los hijos o de mayores hace que algunos de los puestos no estén abiertos. “Estamos la mayoría”, concluye, “y el servicio de atención es muy cercano y personal. Os invito a que lo descubráis”.

Fotografías: Lorenzo Carnero

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