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Año nuevo, hábitos nuevos: 20 claves para ser feliz en el 2020

Año nuevo, hábitos nuevos: 20 claves para ser feliz en el 2020

Llega ese momento del año en el que todos nos ponemos más sensibles. El navideño ‘All I Want For Christmas Is You” de Mariah Carey deja paso al nostálgico y famoso ‘Un Año Más’ de Mecano. Muchos se ponen a hacer balance de lo que ha supuesto los doce meses anteriores, la euforia de entrar en un año completamente nuevo invade a muchos, que lo ven como una oportunidad anual para proponerse nuevos retos y sanearse a todos los niveles.

Por otro lado, y dejando este romanticismo aparte, hay un gran número de personas que detestan todo lo que las navidades y el año nuevo conllevan. Confeti, fiesta, llantos por los que no están, comilonas interminables y tener que recibir a toda la familia en casa son cosas que no todos están dispuestos a soportar.

Que el año se acabe, como todos los grandes eventos, despierta odio y pasión a partes iguales. En cualquier caso, ya sea para entrar al nuevo año con buen pie o porque –aunque nada vaya a cambiar el uno de enero– te apetece dar un aire nuevo a tu día a día, GrupoLaberinto nos da 20 claves para que tu rutina diaria te haga más feliz.

 

Vivir el ahora: Tanto si piensas en el pasado como si te atormenta el futuro, tienes que redirigir tu pensamiento al momento actual. Ambas cosas están fuera de tu control y el mejor momento para hacer cualquier cosa es siempre el ahora. Evita la ansiedad anticipatoria o los malos recuerdos para centrarte en el presente, que es lo único que puede traerte felicidad. Si no te ves capaz de esto, quizás una buena terapia sea el mindfulness.

Para ser feliz solo te necesitas a ti: Es muy común pensar que nuestra felicidad reside en los demás y nada más lejos de la realidad. Familia, amigos, pareja, o cualquier persona que se relacione contigo supone un complemento a la felicidad que te aportas a ti mismo. Es importante aprender a ser feliz de manera independiente, nadie es mejor compañía para ti que tu mismo.

Ponerse objetivos: Siempre con cabeza y realismo. Superar metas es siempre buen aliciente para acercarse a la felicidad. Ver como se cumplen todos tus retos te hace más consiente de tu potencial, pero ten cuidado con no exigirte demasiado y colapsar. Se trata de ir poco a poco.

 

Hacer deporte: No es ninguna sorpresa que tarde o temprano en esta lista saliera el tema del ejercicio. Pero lo cierto es que se ha demostrado científicamente que realizar actividad física produce endorfinas, lo que te proporciona placer. Esto, sumando a ver como mejora tu imagen es un gran impulso a tu autoestima.

Más horas de sueño: Es un hecho que no dormir nos vuelve irascibles. Si eliminamos este componente de la ecuación, será mucho más sencillo enfrentarse al día a día.

Salir al aire libre: Senderismo, playa, montaña, campo… Respirar aire fresco, salir a la calle y que el solecito te de en la piel o, simplemente, pasear por tu calle hará que tu estado de ánimo cambie. Con tan solo 20 minutos al día, notarás la mejoría.

Aportar tu granito de arena: Por pequeña que sea la ayuda, prestarla te hace sentir con un propósito y resulta muy gratificante. Además, da sentido de utilidad y de pertenencia a una comunidad. Todo esto se traduce en felicidad.

Sonreír: Mucho se habla de la risoterapia, pero es que sonreir de manera falsa o real crea felicidad. Esto está demostrado. Cuando reimos, el cuerpo no sabe reconocer si lo hacemos de verdad o lo estamos fingiendo, y libera las mismas sustancias en ambos casos que nos hacen más llevadero el día.

Meditar: meditar es una manera de despejar la mente y calmar los pensamientos, por lo que ayuda a mantener una visión clara de las metas. Unos minutos al día pueden ayudar a cesar las dudas y conservar una buena actitud.

Ser agradecido: Con los demás, contigo mismo y con aquello en lo que bases tus creencias. Ser agradecido de corazón genera beneficios emocionales y aumenta los niveles de satisfacción personal.

 

Vive lo que te haga feliz: Olvídate de “esto no es para mí” o del “qué pensaran de mí”. Si algo te gusta, es la ocasión perfecta para hacerlo. Sin más.

Mantén el interés por lo nuevo: Párate y observa. Si miras de cerca lo cotidiano, descubrirás cada día cosas nuevas en las que no te habías fijado antes. Mirar todo con ojos de niño es una de las cosas más fascinantes y divertidas que jamás habrías pensado hacer pero que es de gran valor en lo que a tu bienestar se refiere.

Desfocaliza los problemas: Céntrate en otra cosa, mantén la mente ocupada y, durante un rato, dale un respiro a tu mente. ¡También lo necesita!

Tú, siempre primero: es necesario equilibrar la agenda. Por más ocupada que ésta sea, en algún momento de la semana debería de haber un espacio, única y exclusivamente para uno.

Nos descuides el socializar: En la época de las pantallas, hablar de verdad, frente a frente y sin píxeles de por medio es algo que la gente no suele hacer pero que influye muy positivamente en el estado de ánimo de las personas.

No es un fallo, es un aprendizaje: Cada experiencia que vivas, buena o mala, lleva una moraleja consigo que debes aprender y no olvidar. No te centres en lo malo, sino en lo que has aprendido.

Positivismo: hay que ser capaces de ver el vaso medio lleno, e intentar encontrar el lado positivo de cada situación, ya sea buena o mala. Las palabras y pensamientos tienen el poder de atraer, así que atrae solo lo positivo.

Reordenar prioridades: hay que apartarse de todo aquello que causa ansiedad o estrés, y que se justifica con el hecho de que son obligaciones. Ordenar las prioridades ayudará a decidir si aquello que hace infeliz a uno, merece la pena seguir en la vida.

 

No compararse: Esto nunca trae nada bueno. Cada persona tiene sus propias vivencias y circunstancias y nadie es igual a nadie. La única historia de la que eres protagonista y que debe importarte es la tuya propia.

Perdonar: Por último, pero no menos importante, dejar el pasado atrás de forma genuina y con el perdón por delante es uno de los ejercicios más difíciles pero más reconfortantes y sanos que alguien puede llegar a hacer. El rencor es un gran lastre que solo pesa en el que lo tiene.

Estos consejos se pueden extrapolar a cualquier momento vital, pero el cambio de año es siempre una buena ocasión para plantearse cumplirlos y ser más feliz. Dejar el negativismo atrás no siempre es fácil, pero siguiendo el consejo de la canción nombrada anteriormente “a ver si espabilamos los que estamos vivos y en el año que viene nos reímos”.

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