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Aprende a decir “NO” sin sentirte culpable, por Juande Serrano

Aprende a decir “NO” sin sentirte culpable, por Juande Serrano

En estos tiempos actuales que estamos viviendo, se agudiza la dificultad de “decir no” ante cualquier petición laboral, social o afectiva. Inmediatamente nuestra indisponibilidad para hacernos cargo de alguna petición nos puede sumergir en la insolidaridad de un mundo que ante su vulnerabilidad se agarra fervientemente a las conductas solidarias. Ciertamente, y bienvenido sea, son malos tiempos para el empoderamiento individual; ahora más que nunca necesitamos sumar cada uno de nosotros desde nuestra pequeña parcela en aquello que ayude a la necesaria interdependencia mutua que mitigue nuestra fragilidad.

Dicho lo cual, otra cosa es las veces que queriendo decir NO nos vemos obligados a decir un SÍ para no caer en la rabiosa culpabilidad de hacer lo que no queremos o bien no podremos.

“Va siendo hora de dejar de habitar en la NO VERDAD”

 

Y nada tan pernicioso para nuestro bienestar y nuestra vida social el funcionar al amparo de la culpa y la ira. Por eso, ahora también es buen momento para reflexionar por qué nos ocurre eso, por qué no sabemos decir ese NO que nos salvaría de forzados e ingratos sentimientos. Ya va siendo hora de dejar de habitar en la NO VERDAD. Ya es buen momento para ser más asertivos en la verdad. Ya va siendo urgente para desaprender tantos SÍ comprometidos y aprender a decir NO sin sentirnos culpables.

“¿Por qué te cuesta decir NO?”

Tiempo para reflexionar de dónde sale ese miedo a decir NO. Por eso, párate un momento, reflexiona: ¿por qué te cuesta decir NO?:

  • Por miedo al rechazo o a no ser considerado: desaprobación social y afectiva.
  • Por el temor a molestar o crear una situación incómoda.
  • Por pensar que estás actuando mal.
  • Por sentir vergüenza o culpa al oponerte a una petición.
  • Por exponernos a críticas y cuestionamiento de nuestra identidad o utilidad.
  • Por chantajes emocionales y afectivos de los demás.

Supongo que ya has identificado tus debilidades para no poder decir NO cuando en realidad lo deseas. Pues bien, ahora ya tan sólo tienes que trabajártelo siendo consciente y reforzando tu asertividad para así ser más verdadero contigo mismo y con los demás. Recuerda que la asertividad nada tiene que ver ni con la pasividad, ni con la agresividad. Por ello la aserción hay que practicarla con delicadeza y con amabilidad (“lo cortés no quita lo valiente”).

Algunas pistas que te ayudarán a ello son: 

  • Reconoce que no puedes hacer todo.  Ya sea por que no puedes hacer todo porque le dijiste “sí” a tantas personas o debido a todos los compromisos de tu vida ocupada, repite para ti mismo que es imposible decir “sí” cuando no tienes suficiente tiempo, ni te sientes bien con forzar y llevar al límite tu capacidad y disponibilidad.
  • Repite para ti mismo que no estás siendo egoísta. Una de las principales razones por las que no puedes decir que no sin sentirte culpable es porque sienten que están siendo egoísta por rechazar tu disponibilidad para una petición. Pero piensa, en realidad sí dijeras sí lo harías por egoísmo para tu autoestima, por salvaguardar los que los demás opinen o aprueben de ti.

    “No es posible complacer a cada persona todo el tiempo”

  • Entiende que no puedes complacer a todos. Reconoce que es imposible complacer a cada persona en tu vida y que tienes que poner límites racionales. Tal vez sientas que decepcionarás a alguien si dices NO y que así perderás su respeto, pero es posible que descubras que sucede lo contrario. Si alguien piensa que dirás “sí” a todo, entonces será más probable que se aproveche de ti y te pida que le hagas demasiados favores. Algunas veces puedes complacer a las personas que realmente te importan, pero no es posible complacer a cada persona todo el tiempo y mantener la cordura ante tanto estrés. Por eso, es muy importante saber que en ocasiones nuestro comportamiento agradará y en otras no; así como que no podemos gustarle a todo el mundo, lo cual sería excesivamente narcisista. Aceptar este hecho como algo natural de la dinámica interrelacional nos hará más fuertes en el ámbito social y personal.

Piensa en todas las cosas a las que estás diciendo SÍ cuando dices NO. No tienes que considerar el decir NO como algo negativo. Si estás diciendo NO a hacer más trabajo, estás diciendo SÍ a hacer mejor el trabajo que ya ocupa tu tiempo. Si piensas en todas las cosas que mejorarán por decir NO, te sentirás menos culpable y con más disponibilidad para tus ocupaciones y tu tiempo, incluso el ocioso. Estás diciéndole SÍ a mantener la cordura, a tener tu disponibilidad centrada, a ocuparte y no preocuparte tanto del tiempo y a algo de “tiempo para ti”, para los hobbies e intereses que todos necesitamos para nuestro bienestar físico y psíquico.

“Al decir NO estás diciéndole SÍ a vivir más una vida más centrada”

En fin, al decir NO estás diciéndole SÍ a vivir más una vida más centrada, más relajada, más ocupada y paradójicamente más disponible para hacer tus tareas con profesionalidad, pasión y significado no soló para ti sino también para los que te aprecian y aprueban de verdad. Estás diciéndole SÍ a tener una cantidad razonable de trabajo en lugar de enterrarte en horas de trabajo extra porque no pudiste rechazar a alguien que si te desaprueba no mereces en tu aprecio.

 

“Que tu lenguaje sea firme y sin excederte en disculpas”

Te ayudará mucho, a decir ese NO, el expresar lo que piensas con tranquilidad sin dar rodeos y de una manera respetuosa con la otra persona. Hablar con calma y sin alterar la voz, pero firme, calmado, claro y sin excusas. Por eso, que tu lenguaje sea firme y sin excederte en disculpas. No digas “en serio lo siento por no poder hacerlo y en lugar de eso, di “lo siento pero no tengo tiempo ocuparme de ello”. Y en tal caso incluso te ayudará a reafirmarte en tu valor el buscar con el otro algunas alternativas a su petición, pero insistimos sin excusarse. Para ello, a veces hay que explicar bien por qué no puedes hacerlo. No tienes que exagerar, solo una explicación breve puede ayudar a que la persona vea que tienes demasiadas cosas que hacer como para ocuparte de la tarea. No tienes que mentir o inventar excusas. Solo sé honesto. 

Ten en cuenta que decir NO con respeto es por ti mismo, por los demás y por ajustar tu disponibilidad. Lo cual, siempre será mejor que permanecer en una situación de rabia y/o culpabilidad, además de forzar el tiempo para tus ocupaciones.

” Sé honesto”

Y si has llegado hasta aquí, ya sabes que puedes rechazar una petición agradeciendo el hecho de que hayan contado contigo para ese proyecto y ofreciendo una manera alternativa en la que puedas ayudar. Lo que te ayudará a gestionar eficientemente tu tiempo y minimizar la preocupación para así poderte centrar en la ocupación de las tareas a las que sí te comprometiste.

Porque cuando pase todo, también saldremos refortalecidos para saber discriminar mejor entre lo circunstancial y lo esencial para nuestras vidas profesionales, personales y sociales.

 

img_4144 Juande Serrano

Psicoterapeuta Transpersonal en Experto en Parejas y duelo

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