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Tíos y sobrinos: una conexión inquebrantable

Tíos y sobrinos: una conexión inquebrantable

Se suele decir desde antaño que “al que Dios no le da hijos, le ofrece sobrinos”. Y ciertamente este refrán antropológico revela el papel tan relevante que los tíos y tías suelen tener en el núcleo familiar y en el crecimiento de los más pequeños. Ya no sólo por los vínculos afectivos familiares, sino porque el cariño de un tío por su sobrino va más allá de los genes o de un apellido: abrazan como padres, comparten como amigos, juegan como niños y atienden como madres.

Las familias más resilientes se caracterizan casi siempre por una fuerte unión entre hermanos. Suponen un apoyo simétrico, de igual a igual, basado en una conexión emocional tan estrecha que enriquece el resto de vínculos, como son el de los tíos y los sobrinos.

Para muchas sociedades antiguas, los tíos tenían, además, responsabilidades en la crianza de los hijos y en su supervivencia económica. A día de hoy, podríamos decir que muchos de estos aspectos siguen manteniéndose. El apoyo entre hermanos se convierte, así, en un ejemplo de armonía, cariño y respeto que sirve de modelo para el niño.

 

Y aunque los sobrinos están expuestos a diferentes modelos de tíos y tías, la diversidad hace, también, su función educativa. Unos serán más huraños, otros más accesibles, despreocupados o irresponsables. Pero aunque existan diversas maneras de estar como tíos, todos tenemos alguno especial que nos ha ayudado a crecer y que contribuye en nosotros al legado emocional y de valores indispensables para nuestra personalidad.

Aunque un tío no puede ser un amigo, sí puede representar una figura muy parecida puesto que la autoridad que tienen los padres, ellos no la representan. Este papel de “amigo y confidente” puede cambiar a lo largo de los años dependiendo de la edad que tengan los niños y lo mejor es que seguirán teniendo un papel muy importante cuando los niños se conviertan en adultos. Es necesario que los tíos estén en todos los momentos importantes de la vida de un niño para poder sentir la cercanía.

 

Desde aquí, quiero hacer una invitación a los tíos y las tías a involucrarse más en la crianza de los sobrinos. Puesto que, como se viene demostrando en las experiencias y estudios que se hacen al respecto:

  • Los tíos pueden lograr volverse un complemento importante para el trabajo psicoeducativo de los padres.
  • Los tíos pueden llegar a actuar como segundos padres para los niños. A veces, los tíos son también el soporte de los padres y de esta manera pueden ayudar a mejorar la relación que los niños tienen con ellos.
  • Los tíos pueden construir una relación única e íntima con sus sobrinos cuando los acompañan durante su vida, creando recuerdos y experiencias compartidas que servirán como guía para los sobrinos.
  • Los tíos pueden también servir como historiadores de la familia, dándole referencias a los hijos de cómo fueron sus padres en una edad similar. – 
  • Pueden volverse mentores de sus sobrinos e, incluso, puede darse el caso que, cuando los sobrinos sean grandes, sean los tíos los guiados por sus propios sobrinos.
  • Los tíos son, en muchos momentos, como “ese igual adulto” con el que pueden jugar de forma más activa que con los abuelos, son accesibles y les ofrecen instantes distendidos, marcados por la cercanía y las confidencias.
  • El vínculo afectivo de por vida que tienen los tíos con los padres es transmitido también hacia los hijos. Por eso, es importante que la familia decida apoyar esta cercanía.

 

No podemos olvidar, tampoco, que, como se ha demostrado, las experiencias del niño en su infancia proporcionan las bases para su desarrollo en la vida adulta. Así pues, vale la pena contar con el apoyo de nuestros hermanos a la hora de sobrellevar el cuidado de nuestros hijos, propiciando a su vez, esa relación tan significativa y maravillosa entre tíos y sobrinos.

Con ellos, generalmente, se crea una complicidad muy especial que difícilmente se logra con los padres, gracias a esto hay una sinceridad que ellos podrían no recibir de sus hijos y que facilita el comprender y encontrar otro punto de vista a las situaciones que atraviesan los niños.

Este vínculo afectivo que propende a la confianza, complicidad y amistad ocurre porque los tíos suelen ser un poco más permisivos que los padres, siempre de manera prudente y velando por el bien de sus sobrinos; de esta forma, los pequeños encuentran en ellos una mezcla perfecta entre amistad y protección que les da seguridad y los hace generar confianza y complicidad. Por saber que no disponen de autoridad ni tienen la obligación de ordenar o reprender, el papel de los tíos siempre es más relajado y lúdico. Además, el mayor aspecto que valoran la mayoría de sobrinos respecto a sus tíos es que son capaces de escuchar sin juzgar. Este matiz es algo que se valora a la hora de hablar de determinadas cosas más íntimas que, posiblemente, no se atreven a compartir con los padres.

 

Un tío o una tía conoce al niño por tanto tiempo como lo hacen un padre y una madre, pero conoce a los papás de mucho antes que su sobrino; por tanto, ve la historia de la familia desde un ángulo diferente y puede dar un poderoso sentido de perspectiva a su sobrino en las situaciones de conflictos y rebeldía.

En conclusión, los tíos son vistos muchas veces como esos adultos, cariñosos y con identidad neutral, que todo niño o adolescente asumirá como segunda figura paterna mientras crece y madura. Aunque lo significativo de este vínculo es que un tío puede ser un mentor, una persona que ayude a los niños a tener perspectivas diferentes sobre la vida, puede proporcionar información acerca de las diferentes oportunidades que puede tener según la edad que tenga. Además, también puede compartir aficiones con los niños e inspirar a los pequeños gran motivación para aprender y probar cosas nuevas junto con su tío. Los niños aprecian que su tío o tía sean sus consejeros, que estén a su lado cuando los necesiten y que puedan orientarlos en cualquier momento de sus vidas, sobre todo cuando sienten conflictos internos con sus padres.

Si eres tío o tía y quieres que tus sobrinos te quieran y tengan una relación estupenda contigo y que además de quererte, te respeten como figura flexible pero también como una figura adulta a la que debe seguir y admirar, sigue estos consejos:

  • Lo primero de todo y en sintonía con las pautas educativas y de valores de los padres, los tíos y las tías deben estar disponibles para sus sobrinos desde la flexibilidad y cariño que el vínculo exige para contribuir al crecimiento de sus sobrinos y su desarrollo psicológico. La categoría afectiva posibilita fácilmente la complicidad y mentoring en el desarrollo de todo su potencial.
  • Interactúa con tus sobrinos y préstales atención desde la confianza del vínculo afectivo y la complicidad que acompaña su crecimiento. La importancia de no sólo cuidar de ellos, sino también de escucharlos y hablarles con una intención acogedora, pero también educativa.
  • Cuida, juega y protégelos cuando son pequeños. A través del juego y los momentos compartidos de calidad evitando el refugio de su diversión tan sólo en lo que ofrecen las nuevas tecnologías (móvil, tablet, consolas, etc.). Porque por mucho avance digital y tecnológico que haya, a los niños les encanta pasar tiempo de calidad con los adultos de referencia.

 

  • Sobre todo en la adolescencia, hay que estar atentos como tíos para incentivar la confidencia de “amigo” y guía de “padre” ante las primeras experiencias amorosas, formas de vestir, vocación profesional, complejos, conflictos, adicciones, etc. El desarrollo en la gestión de su mundo emocional y de los impulsos siempre es más saludable si se acompaña de un adulto que ya pasó por eso. Y aquí los tíos y tías pueden tener un papel primordial.
  • Recuerda las cosas importantes. A medida que los niños crecen irán teniendo cosas importantes en su vida y es necesario que sepas que te alegras por ellos, aunque sea con una llamada de teléfono.
  • Mantener el contacto frecuente para así transmitir el acompañamiento en las diferentes etapas de tus sobrinos por la vida. Adaptándonos comunicacionalmente al desarrollo madurativo, los intereses y dificultades que van presentando a lo largo de su crecimiento.
  • Seguir estando presentes en la vida adulta y emancipación de los sobrinos redimensiona la relación desde el vínculo afectivo de tíos y sobrinos en interacciones de “igual a igual”, pero con el cariño y respeto del apoyo familiar que en muchos casos se invierte acompañando los sobrinos a los tíos en su senectud.
img_4144 Juande Serrano

Psicoterapeuta Transpersonal y Experto en Parejas y duelo

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