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La adicción al móvil en niños: todo lo que necesitas saber

La adicción al móvil en niños: todo lo que necesitas saber

Detener la alarma al levantarnos por la mañana, revisar las noticias mientras desayunamos, leer los mensajes que nos llegan desde el reloj, ir al trabajo en un coche con una pantalla que es un verdadero ordenador… podríamos seguir con estos ejemplos durante todo el día. Todos ellos tienen algo en común: la tecnología.

Y es que, desde que nos despertamos hasta que nos acostamos, esta invade nuestra rutina. Es imposible huir de ella. Es por esto que, aunque no es lo que más nos gustaría, la tecnología también alcanza a los niños, pudiendo desembocar, en ocasiones, en una auténtica adicción.

Los niños carecen del contexto necesario para identificar un abuso en el uso de este tipo de herramientas, como puede ser el móvil. Si un pequeño crece con un smartphone pegado a la mano donde puede ver su serie de dibujos animados favorita y, además, puede acceder a un sinfín de juegos cuando se aburra, será complicado que no desarrolle una relación casi afectiva con el objeto. Para entendernos, el móvil ha sustituido al clásico osito de peluche que los niños solían abrazar como lo más valioso de su vida.

 

En este contexto, y para que estas situaciones no lleguen a producirse, el centro de desintoxicación de adicciones Fromm Bienestar ha dado algunas claves bastante interesantes a la hora de abordar este asunto.

¿A qué edad debería tener mi hijo un móvil?

Según cuenta el centro, se observan comportamientos de interacción con la tecnología a edades muy tempranas. Los padres, en un intento de tener unos minutos de relajación, suelen reproducir en dispositivos móviles diferentes vídeos o imágenes para que los hijos se distraigan. Aunque no son peligrosas, estas conductas deben dosificarse.

Exponer a los niños a un uso prolongado del teléfono móvil puede ocasionar una dependencia tecnológica y sedentarismo. Aunque hay estudios que rechazan la correlación entre el uso de teléfonos en menores y falta de habilidades sociales, existen numerosas evidencias que ponen de manifiesto el peligro de no controlar la exposición a internet y a la comunicación a través del smartphone en niños menores de 14 años.

 

A pesar de lo anterior, no existe una edad concreta para que los niños tengan un móvil. Lo importante es valorar si el pequeño puede responsabilizarse de una herramienta de comunicación tan compleja. En este aspecto, sí que es importante tener en mente el uso de controles parentales ya que, con ellos, se minimizarán las posibilidades de que surjan problemas como el acoso a través de internet o el acceso a páginas no aptas para el consumo infantil.

Por qué no regalar un móvil

Ya sea en Navidad, por un cumpleaños, o en fechas remarcadas como la Comunión, regalar un smartphone no es una buena idea. La intención es que el niño no reciba y asimile el móvil como un regalo, sino como una herramienta que no es un juguete. De este modo, se desarrolla también el sentido de responsabilidad.

Igualmente, es importante que se instruya al menor en el uso de esta tecnología. El niño no debe reconocer este objeto –y el universo que contiene dentro– como una selva en la que no hay reglas. Los valores del respeto y la educación no deben perderse aunque haya una pantalla de por medio.

 

Asimismo, los padres deben tener el control en todo momento de lo que está pasando con el móvil y la relación que su hijo está desarrollando con él. Fragmentar el uso e incentivar su educación a través de aplicaciones culturales o visitas virtuales a museos o espacios similares es una buena manera de incluir en la vida del menor un uso sano del smartphone.

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