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El Museo Ruso dedica una muestra temporal a Anna Ajmátova, una de las grandes figuras femeninas de la literatura rusa

El Museo Ruso dedica una muestra temporal a Anna Ajmátova, una de las grandes figuras femeninas de la literatura rusa

Anna Ajmátova

El Espacio 3 del Museo Ruso continúa con la línea marcada esta temporada de destacar la vida de las mujeres artistas. En esta ocasión, la exposición ‘Anna Ajmátova. Poesia y vida’ está dedicada a una de las grandes figuras femeninas de la literatura rusa. 

Anna Ajmátova

Con un estilo propio muy marcado, Anna Ajmátova (Odesa, Ucrania, 1889 – Domodedovo, Rusia, 1966) ejercía un notable magnetismo entre sus allegados y amistades. Fue inspiración en la obra de grandes poetas y musa de artistas como Amedeo Modigliani, Natan Altman o Kuzmá Petrov-Vodkin. A través de los retratos de ella y los hombres que formaron parte de su vida, poemas, libros y objetos que pertenecieron a la artista, la muestra intenta acercarse y desvelar detalles de la vida de la gran dama de la poesía rusa. 

 

En la exposición se puede ver una pequeña selección de los mejores retratos hechos en vida de Anna Ajmátova, como son Retrato de Anna Ajmátova de Natán Altman (1915), además de fotografías y poemas, tanto de Ajmátova como de otros poetas de su tiempo. Todos los retratos son obra de artistas conocidos de la primera mitad del siglo XX, como el mencionado Natán Altman o Kazimir Malévich.

En su trayectoria poética se pueden distinguir dos etapas: antes y después de la Revolución de Stalin. En la primera época disfrutaba de una vida plena, en contacto con la efervescencia artística de la época. Anna Ajmátova formaba parte de los círculos más exclusivos y de su vida entran y salen grandes poetas como Mandelshtam o Gumiliov, con quien se casó muy joven, artistas como Modigliani o eruditos como su segundo marido, Vladímir Shileiko. 

 

La segunda época de su vida está marcada por las privaciones y el sufrimiento. El fusilamiento de Gumiliov, el arresto de su tercer marido, el historiador Nikolái Punin y, más tarde, el de su hijo forjaron en ella una personalidad más madura. 

El estilo de Anna Ajmátova sufrió un cambio radical y de ahí surgió Réquiem, uno de los poemas fundamentales de la literatura rusa, que recoge el sufrimiento de las mujeres que día a día hacían cola para conocer el estado de sus familiares. Su personalidad y figura se ha convertido en una leyenda de resistencia y dignidad para las generaciones posteriores.

Fotografías: Lorenzo Carnero

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