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Que los niños salgan a la calle no será cosa de niños. Hablamos con 4 familias con hijos pequeños

Que los niños salgan a la calle no será cosa de niños. Hablamos con 4 familias con hijos pequeños

Después de que el Gobierno anunciara que los niños podrían salir a la calle, nos sorprendió con que la medida se concretaba en que podrían salir con sus padres al supermercado, a la farmacia, el estanco, a comprar el periódico o el pan e ir al banco. La mayoría de los españoles se echó entonces las manos a la cabeza y hubo una protesta generalizada a través de redes sociales. Pocos entendían que se permitiese a los pequeños salir de casa para entrar en otro espacio cerrado que además puede ser foco de infección. Horas después, el Gobierno rectificó y aseguró que los pequeños podrían salir a pasear.

Ya sabemos que a partir del domingo, los menores de 14 años podrán dar un paseo de una hora acompañado de un adulto que conviva con ellos. No se podrán los parques ni juegos infantiles, pero sí podrán moverse a un kilómetro de sus domicilios y podrán ir en bicicleta o patines, bajo la responsabilidad de la persona que vaya con ellos.

No será obligatorio el uso de la mascarilla, aunque a los que tienen más edad se les recomienda llevarla. Así en tan solo unos días, 6 millones de niños saldrán de nuevo a la calle en nuestro país.

Hasta el momento la población infantil, en la mayoría de los casos, nos está dando una lección a los mayores de cómo llevar el confinamiento. 

Hijos de Peque Marín aprendindo a cocinar

Ahora que podrán salir a la calle, nos toca a los padres demostrar que somos adultos responsables. Los niños pueden contagiarse y contagiar a otras personas, así que hay que salir cumpliendo todas las medidas de precaución, como guardar la distancia de seguridad.

La Asociación Española de Pediatría manifestó que niños y adolescentes deberían tener prioridad en la desescalada o en la rebaja del confinamiento, pero por otro lado, también afirmó que “los niños tienen el mismo riesgo de infectarse del COVID-19 que la población adulta; sin embargo, al cursar habitualmente de forma asintomática, hay que considerar el riesgo de que puedan ser potenciales transmisores”.

Hemos hablado con 4 familias que están pasando la cuarentena con hijos, para saber cómo es vivir confinados con los más pequeños y qué opinan ellos de esta nueva medida. Los protagonistas de este reportaje son los niños, pero hemos hablado con sus madres y padres. ellos son Peque Marín, María José Vidal, Carmen Guerrero y Gonzalo Gross. Primero os los presentamos, a ellos y a sus familias.

 

Peque Marín, 6 hijos

Peque Marín está pasando la cuarentena en su casa con su marido y con sus 6 hijos. Pertenece a esa categoría de familia numerosa de las que quedan pocas. Peque trabaja en Altamar, una asociación benéfica que ayuda a familias en riesgo de exclusión social, así que estas semanas tiene que salir a la calle puntualmente para repartir alimentos.

Como era de esperar, asegura que lo del confinamiento es una experiencia “de locos”, pero también que lo están llevando bastante bien.

Los tres más mayores, de 10,11 y 12 años tienen clase online; los de 6 y 7 años también, pero con menos horas, y el más pequeño, de 4, hace actividades que le ponen por las mañanas. Viven en una casa pequeña, así que los niños se distribuyen por las distintas habitaciones para hacer sus tareas escolares, e incluso han transformado una tabla de planchar en un escritorio. Y es que en familias así son faltan ni la creatividad ni la capacidad de adaptación.

Son muy nerviosos, y por eso lo que intentamos es que tengan sus rutinas y actividades”, algo que consiguen, además de con las horas de clase y estudio, con actividades deportivas como carreras de obstáculos en el pasillo, jugando a juegos de mesa, haciendo actividades familiares o incluso ¡aprendiendo a planchar! “También hay momentos de agobio, tienes que trabajar, y tienes que hacer millones de cosas, a veces hay momentos en los que tengo que respirar”, confiesa Peque, que por otro lado también afirma que “los niños nos sorprenden cada día, ni si quiera se quejan, estamos aprendiendo mucho de ellos”.

“Los niños nos sorprenden cada día, ni si quiera se quejan, estamos aprendiendo mucho de ellos”

 

María José Vidal, 2 hijos

María José Vidal es periodista en canal Málaga y está pasando la cuarentena entre su casa y el trabajo. Dos semanas teletrabaja y dos semanas lo hace de manera presencial. Entre todos los compañeros de la radio y televisión pública de Málaga se están turnando para no coincidir todos en las oficinas.

Para ella pasar la cuarentena con los niños sería imposible sin la ayuda de su marido y del colegio. Su hija de 9 años se conecta de 9 a 5 a sus clases virtuales, pero con el pequeño, de poco menos de 3 años, tienen que turnarse: “Cuando yo trabajo por la mañana, él trabaja por la tarde, y al revés”.

Está sorprendida por cómo se están portando sus hijos con la situación que estamos viviendo: “Se están portando muy bien, de momento no han pedido salir a la calle, alucinante. Es una ventaja claro, porque los críos están escuchando todo lo que está pasando, te ven volver del supermercado como si fueses un trabajador de una central nuclear y dirán “¿yo que necesidad tengo de salir a un sitio que no es seguro?””. Además se muestra agradecida de poder contar con las tecnologías, ya que están siendo de gran ayuda: “Los niños están súper entretenidos con la tele, la consola, hablan con sus amigos a través de videoconferencia, y con los abuelos, y eso es lo que nos está salvando un poco la vida”.

María José comenta al principio empezaron el confinamiento muy fuerte: “Hacíamos todo lo que nos proponían; yoga, deporte, pintamos todos los dibujos y los arcoíris del universo, y empezamos con una potencia que nos duró aproximadamente 2 semanas, pero al final todo se ha normalizado, se baja la intensidad y todo vuelve a ser normal y corriente. Si es verdad que estamos siendo más permisivos en algunas cosas, por ejemplo a la hora de acostarse, es normal que no tengan sueño a las 20:30, no gastan tanta energía como cuando estaban en la calle”.

“De momento no han pedido salir a la calle, alucinante”

 

Carmen Guerrero, 3 hijos

Carmen Guerrero también está pasando la cuarentena en casa con su familia, compuesta por su marido y sus tres hijos, dos niños de 5 y 8 años, y una niña de 3. Carmen nos cuenta que en su casa “lo están llevando sorprendentemente bien, aquí el aburrimiento no existe. Es cierto que quizás a final de la tarde están más nerviosos, pero esto es un no parar de actividades: manualidades, deporte, lectura, saxofón, retos, vídeos sorpresas a la familia y amigos… ¡nosotros en casa hemos hecho hasta desfiles procesionales!”.

Cuando se decretó el estado de alarma se acababan de mudar a un piso en el centro de Fuengirola, hasta entonces vivían en un adosado. Lo hicieron para estar más cerca de los padres de Carmen, porque los dos trabajan y a veces necesitan que les echen una mano. Ahora no tienen la terraza que tenían en la casa anterior, pero a Carmen le consuela asomarse a la ventana y saber que sus padres están cerca, “por si necesitan algo”.

Carmen es Procuradora de los Tribunales y Administradora de fincas: “Intento trabajar en los huecos que me van dejando sus tareas escolares, y por la tarde, cuando llega el padre de trabajar, me voy corriendo a la oficina”, explica. Su marido trabaja en una actividad de las que está considerada como esencial.

“En casa hemos hecho hasta desfiles procesionales”

 

Gonzalo Gross, 2 hijos

Gonzalo Gross trabaja en la empresa familiar, Gross Dentistas y además es socio del restaurante Casa Amigos. Está pasando la cuarentena en casa con su mujer y sus dos hijos, un niño de 5 años y una niña de 3.

Para la familia de Gonzalo, como para todos, esta situación ha supuesto un cambio enorme en la rutina familiar: “Mi mujer y yo trabajamos muchas horas fuera de casa por lo que, normalmente, pasamos poco tiempo con ellos y claro, ellos están flipando. Creo que nunca han pasado tanto tiempo con nosotros. Por eso, seguramente, si les preguntases a ellos, te van a decir que prefieren esto a la vida anterior, porque para ellos esto es una pasada”.

“Para ellos pasar tanto tiempo con nosotros es una pasada”

Los dos niños son muy pequeños aun para tener clases online, de forma que se dedican a hacer actividades con su madre por las mañanas. Gonzalo es el que peor está llevando lo de estar confinado en casa: “Los niños y mi mujer están bien, sin embargo yo estoy un poco más agobiado. A mí esto me supera, pero bueno, hay días que me esfuerzo y ya está. A cada uno nos afectan las cosas de una manera. Me retiro de vez en cuando al cuarto, desconecto con el ordenador o leo un rato”.

En la familia Gross Paneque no hay momento para el aburrimiento: “Los niños van todas las tardes a la piscina, lo que en realidad es vestirse de piscina y meterse en la bañera. Se ponen las gafas y el bañador y bucean en la bañera los dos juntos”. Los viernes se han convertido en un día especial, piden pizza y hacen fiesta de pijamas en el salón: “Los niños están deseando que llegue el viernes, y así las semanas se pasan más rápido”.

 

Así ven las medidas adoptadas…

Todos  tienen historias parecidas, pasan el día intentando combinar la vida laboral con la familiar y cada uno utiliza las herramientas que tiene a su alcance para llevarlo lo mejor posible. Sin embargo, cuando les preguntamos sobre la nueva propuesta del gobierno para que los niños puedan salir a la calle a partir del 27 de Abril cada uno tiene unas preocupaciones y, por tanto, una opinión distinta al respecto.

Para Peque, es una cuestión de solidaridad: “Si se puede salir y entrar sin tocar nada pues bien, pero hay que ser súper respetuosos y cuidadosos, es necesario que les dé el aire pero hay que ser muy realistas”.

“Hay que ser súper realista con ellos”

Para Peque todo lo que está pasando es una forma de enseñarles a ser más solidarios: “Los tenemos que enseñar a que tienen que ser solidarios, a que hay que pensar en las personas mayores y en los adultos, en todo el mundo. Yo creo que hay que ser súper realista con ellos, que ellos vean la situación que estamos viviendo, hay que hablar con ellos, obviamente, teniendo en cuenta la información que puede manejar cada uno por su edad”. Ella ilustra esto con una anécdota que ha vivido con su hijo de 6 años: “Mi hijo quiere un perro y en medio de esta situación me dijo un día: “Mamá yo me pongo una máscara (así llama él a las mascarillas) y no hablo para que no me pueda entrar el bicho y para que no le pueda entrar a nadie más, pero vamos a por un perro, por favor””.

Hijos de Peque Marín jugando en casa

Carmen tiene otras preocupaciones: “Salir a estas alturas me parece un despropósito. ¿No eran los niños los mayores transmisores? No digo que no vaya a llevarlos a dar un paseo si lo permiten, pero ¿qué sentido tiene ahora que salgan? Ellos son unos privilegiados, están en casa disfrutando de todas las comodidades, de nosotros, que tenemos más tiempo para estar con ellos sin horarios tan estrictos de cole y extraescolares… Me preocupa más lo que va a pasar cuando vuelva todo a una normalidad relativa. Cuando tengamos que ir a trabajar pero ellos no hayan vuelto al cole, ¿qué haremos entonces?

” Me preocupa cuando tengamos que volver a trabajar y ellos no hayan vuelto al cole”

Gonzalo, sin embargo, tiene una visión distinta de esta oportunidad: “Yo soy muy activo en redes sociales y pedía mucho, porque nosotros vivimos al lado del paseo marítimo, el hecho de poder salir con el niño a pasear, aunque fuesen 10 minutos con las protecciones que fueran necesarias. Además, a quien las incumpla se les podrá penalizar con una multa”.

Lo que le produjo una indignación total fue las primeras decisiones adoptadas por el Gobierno que permitía a los niños salir a farmacias, estancos y supermercados: “Una indignación total porque no tenía ningún sentido”.

Hijos de Carmen en su rutina educativa

“Los niños no se van a poder comportar como los adultos”

Por último, María José, muestra mucha preocupación ante la iniciativa: “Yo preferiría esperar un poco más. Entiendo que es necesario sacarlos, pero en mi casa tendría que ser una necesidad muy imperiosa, como que ellos lo demanden o tengan algún tipo de problema de salud y tuviesen que correr, andar o hacer deporte”. Cuenta María José que cuando le dijo a su hija que iba a poder salir, la niña le preguntó si era obligatorio… “Ahora han rectificado y han dicho que también pueden dar paseos. Veremos a ver en qué condiciones se pueden dar paseos, porque yo por ejemplo, vivo en el centro, y no me parece seguro dejarles pasear por la calle. La situación es distinta para quienes tienen acceso a la playa o el campo. Desde luego los niños no se van a poder comportar como nos comportamos los adultos, es imposible. Llevan un mes en casa, si yo llevo a mi niño al supermercado, le va a parecer que el Mercadona es Disney”.

Lo que pase a partir del domingo no va a ser precisamente cosa de niños. Padres y madres deberán ser los primeros en dar ejemplo y poner todo de su parte para que esta medida adoptada por el Gobierno, y reclamada por muchos, sea un acierto y no suponga un aumento de los contagios. Como en todo lo que está pasando en estas semanas, el Gobierno ya ha advertido de que puede haber una nueva rectificación de la rectificación. 

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