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Guillermo Gijvoje: “Comprender para afrontar los cambios”

Guillermo Gijvoje: “Comprender para afrontar los cambios”

Con ese título se anunciaba una cena que desde el principio supe que trataría mucho más. La vida, y más en los últimos tiempos, es constante cambio. Unas veces somos nosotros los que los buscamos; otras, nos vienen dados. En un caso y en otro debemos afrontarlos y enfrentarlos, y no sería raro que viniesen acompañados de una sensación de miedo en mayor o menos medida. 

Guillermo Gjivoje llegó a Gran Meliá Don Pepe acompañado de sus hijas Lourdes y Pilar y dispuesto a fluir en una conversación en la que lo más importante no sería mi entrevista, sino el conjunto total del encuentro en torno a la mesa. Sus palabras despertaron dudas, ganas de profundizar en algunas cosas que dijo y las preguntas y respuestas fueron una constante durante todo el encuentro.

Guillermo Gjivoje con sus hijas

Gran Meliá Don Pepe

Si la cena anterior en Gran Meliá Don Pepe descubrimos el reservado de ERRE & URRECHU, en esta ocasión volvíamos a La Veranda, donde celebramos nuestros encuentros en ediciones anteriores. Antes, reunimos a los comensales en la terraza de Audrey en una tarde en la que el atardecer nos recordó que el calor sofocante de este último verano comienza a quedar atrás. 

Marina Cuadra, Marta Cuadra y Mariló Romero
Cristina López Quiroga, Manolo Ramírez y Anabel Gómez
Charo Moreno y Rocío Sánchez
Carmen López
Lourdes Porras
Carmen Porras
Carmen López, Salva Fernández y Guillermo Gjivoje

El salón de La Veranda acogió una cita en la que la profundidad de la conversación estuvo acompañada por la belleza de la decoración floral de Virginia González. 

La cita

Era la última cena con Chispitas programada para esta sexta edición. Guillermo Gjivoje fue el encargado de poner el broche de oro y no defraudó. Hubo quien no entendió muy bien que un ortodoncista hablase de cambios y de cómo comprenderlos, pero los que estábamos allí sabíamos que la sabiduría del ponente iba mucho más allá de lo que pone en su tarjeta profesional. Había que sumar otras áreas de conocimiento en las que se ha formado y con las que nos ilustraría durante las horas en las que transcurrió la cita. Algunas de las asistentes han sido paciente suyo o son seguidoras de su grupo de difusión de WhatsApp donde cada mañana envía una reflexión.

La cena

Volvíamos a un menú diseñado para la ocasión por Víctor Carracedo, chef de Gran Meliá Don Pepe. Los sabores de los platos acompañaron en una delicia de noche. 

Salmorejo de mango

Ensalada de burrata, presa curada casera y pistachos caramelizados

Corvina al horno con espinacas a la crema y zanahoria asada

Milhojas de chocolate crujiente y fresas

 

El Ponente: Guillermo Gjivoje

Guillermo Gijvoje se licenció en Odontología en la UNLP (Univ. Nacional de La Plata), donde fue docente hasta que llegó a Fuengirola en 1988.

Ya en España, al llegar a la mediana edad, inició una búsqueda que le llevaría a una forma diferente de entender lo cotidiano. 

Se formó en Bioneuroemoción, PNO (PsicoNeurOdontologia) Kinesiología, Posturologia y otras terapias que junto al Coaching integró en su profesión de Odontología integrativa.

Desde hace un tiempo aborda varias escuelas de conocimiento que aplica a diario. Aunque no es amigo de las redes sociales transmite a un grupo de whatsapp y por Zoom. Mediante estas vías centenares de personas completan su crecimiento espiritual gracias al contenido que comparte sobre la comprensión de la psique, el espíritu humano, la espiritualidad práctica y las leyes que rigen el universo.

Todo esto es lo que podemos decir de él y que no contesta a la pregunta que nos hacemos muchos durante toda nuestra vida: ¿quién eres? Lo iríamos descubriendo durante el encuentro y a través de sus reflexiones compartidas. 

Jorge Jimenez Arean, Executive Assistant Manager Gran Meliá Don Pepe
Susana Cecilia

“Comprender para afrontar los cambios”

Intentaré reflejar a continuación algunas de las claves que nos ofreció Guillermo Gjivoje sobre “comprender para afrontar los cambios”. Muchas de las cosas que se dijeron, preguntas a las que contestó, otros asuntos que no estaban directamente relacionados con el título de la cita, se quedan para los que estuvimos allí. 

Cada decisión que tomamos marca nuestro camino. A veces, esas que parecen insignificantes pueden determinar el rumbo de nuestra vida. Los cambios nos vienen impuestos por circunstancias externas o los elegimos por un deseo interno de transformación. A veces, los provocamos desde el subconsciente. Sea cual sea su origen, cuando aparecen, vienen acompañados del miedo a lo desconocido. Nos obligan a salir de lo que nos es común y adentrarnos en nuevas experiencias que requerirán de nosotros diferentes formas de actuar a las que estamos acostumbrados. En ocasiones, tendremos que poner en marcha acciones y aptitudes diferentes a las que hemos demostrado hasta ese momento. Aceptar esos cambios y abrazarlos como a maestros que nos traen un aprendizaje, un “para qué”, es fundamental para alejarnos del sufrimiento que nos pueden producir. Anclarnos en el “por qué” nos suceden, en el victimismo, es instalarnos en el pasado y eso no nos permitirá avanzar.

Resistirse, no querer aceptarlos, solo provocará que alarguemos el proceso;“A lo que te resistes, persiste”. La enseñanza que nos trae y de la que huimos aparecerá una y otra vez ante nosotros con diferentes formas, en diferentes personas o vivencias hasta que nos decidamos a tomar responsabilidad. Aceptar la responsabilidad es reconocer nuestro poder y nuestra capacidad de elección y requiere abandonar la idea y los sentimientos de la culpa y la víctima. Cuanto antes nos adaptamos a los cambios y los enfrentemos, antes desaparecerán las emociones de inestabilidad que los acompañan. Comprenderlos es entender que, aunque no sepamos desde un primer momento los “para qué” han llegado a nuestra vida, tenemos que aceptarlos e integrarlos. Confiar en la vida y en la sabiduría superior. 

Guillermo Gjivoje hizo una metáfora entre nosotros y los ordenadores para explicarlo. Todos tenemos programas instalados en los que están instaurados nuestras experiencias, biología, educación, cultura e incluso la información que cargamos de nuestros antepasados. Para comprobar si esos programas están en armonía con nuestro momento vital y nivel de consciencia hay diferentes áreas que podemos revisar:

-Salud

-Relaciones

-Abundancia

-Ubicación. El punto en el que estoy en mi vida. 

Si en estas áreas externas todo va bien, no es necesario realizar cambios interiores. Sin embargo, si la información externa que nos transmiten es de desequilibrio podemos cambiar la información interna para recuperar la estabilidad. Esos programas obsoletos, que ya no están en coherencia con nosotros, se transforman o sustituyen a través de herramientas que tenemos disponible según la persona y la circunstancia. No a todos nos valen las mismas, ni para todos los momentos de nuestra existencia. Trabajar cada día en nosotros a través de la meditación, la lectura, la oración, la terapia, etc, contribuirá a que cambie nuestra mentalidad y por tanto, la percepción del mundo. “Cuando tú cambias, todo cambia”. 

La realidad externa -lo que nos sucede y ocurre en nuestra vida-, y la realidad interna -lo que interpretamos que nos sucede-, han de estar en coherencia. Por el contrario, si está en conflicto, nos genera sufrimiento. No siempre podemos controlar, transformar o intervenir en esos eventos y acontecimientos que nos vienen dados desde fuera, pero sí podemos interpretar de manera diferente lo que nos está sucediendo y aprovecharlo para nuestra evolución. 

El miedo a lo desconocido, a lo nuevo que nos traen los cambios, hace que nos aferremos a circunstancias o personas conocidas aunque nos provoquen dolor o nos perjudiquen. Para superar esto podemos empezar a integrar que nada es bueno o malo en sí mismo. Sucesos que percibimos como negativos o positivos son neutros, son solo la vía necesaria a transitar para abrazar esa paz que es la previa a la felicidad. Cuando entramos en conflictos, está detrás el choque entre lo que ES y nuestras expectativas. Lo único que está en nuestras manos es transformar la interpretación que hacemos de las circunstancias y desde ahí afrontarlas. Eso exige vivir con consciencia para respetar y aceptar el orden del Universo. Al aceptar, desaparecen la lucha y el sufrimiento. Es una forma de “renunciar”al Ego y aceptar que no de resignarse. 

La felicidad es la ausencia de sufrimiento. La paz es una virtud interior necesaria para la felicidad, no se puede ser feliz sin tener paz. Guillermo también explicó la diferencia entre estar en paz y tener paz. “Estar en paz es que estoy en paz cuando las circunstancias me son favorables (retiros ,talleres ,vacaciones ,etc) y tener paz es que ante cualquier circunstancia no pierdo la paz”.

Valorar y agradecer lo que tenemos es otra de las claves. Nos enfocamos en lo que carecemos, en quejarnos, en esperar a ser felices cuando consigamos lo que creemos que nos falta. Sin embargo, “lo que tenemos es lo que necesitamos”. Hasta que no empecemos a valorar y agradecer por lo que ya tenemos no se transformará nuestra realidad. 

Al ponente casi no lo dejamos cenar con nuestras preguntas y reflexiones compartidas. Estas líneas son un pequeño resumen del contenido del encuentro. Confío en que si has llegado leyendo hasta aquí, signifiquen algo para ti.

Redacción: Ana Porras 

Fotografía: Ana Golpe

Agradecimientos 

Anfitrión: Gran Meliá Don Pepe

Ponente: Guillermo Gjivoje

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